castas y encastes

 

 

La casta  es el compendio de sus cualidades orgánicas y funcionales, estructurales y anímicas que le son transmitidas por vía hereditaria. Evidentemente, en un toro de lidia se contemblan todos esos aspectos pero de ellos dos son fundamentales; por una parte su trapío, su estampa; por otra, el que fundamenta su existencia, la bravura.

El encaste es un procedimiento de mejora de una casta, mediante el cruce con otros toros, con el propósito general de lograr un toro encastado, acorde con su casta. En definitiva, bravo.

Las castas que existen son:

 

Casta Vistahermosa. Tiene su origen en 1774. Pese a que no hay muchos datos de su origen, se establece que eran toros terciados, de poco peso y cabeza pequeña, pero muy bravos y de embestida fácil y rápida, de pelaje negro, cárdeno y colorado. De la casta vistahermosa se deriva casi todo el toro bravo de lidia, con sus bien diferenciadas estirpes.

Casta Cabrera. Los primeros rastros documentales datan de 1740 y señalan el origen en unas reses pertenecientes a los agustinos de Carmona, Sevilla, con las que Luis Antonio Cabrera fundó esta vacada. Son toros grandes de tamaño y de peso, bien armados, bravos y poderosos. En la actualidad sólo queda de esta casta una ganadería. Los famosos toros de Miura, que mantienen sus características iniciales pese a otros cruces realizados con toros de otras procedencias.

Casta Jijona. Los primeros indicios documentados son de 1610. El nombre tiene su origen en los apellidos de la familia Sánchez-Jijón, que comenzó la cría de estas reses por tierras mandechegas de Ciudad Real. Los toros eran algo más pequeños que los de Cabrera, fuertes y bravos en las primeras suertes de la lidia, pero con menor acometividad en el último tercio. Esta casta puede considerarse extinguida en la actualidad, por reiterados cruces con sementales procedentes en su mayoría de Vistahermosa.

Casta Navarra. Hay noticias de ganaderías navarras desde 1388. Esta casta se extendió por La Rioja, Aragón y tierras levantinas. Eran toros pequeños, pero muy bravos, negros, castaños y colorados, con finos cuernos, muy listos y agresivos, motivo por el cual los toreros la rehuían.  Ganaderías de esta procedencia han sido las del Marqués de Santacara, Zalduendo, Carriquiri y otras, pero este ganado dejó de aparecer en los carteles importantes, pese al empeño de algunos ganaderos que mantienen su empeño en su cria.

Casta Vazqueña. La fundación data de 1780, a cargo de Fernando Vázquez, quien aumento y mejoró la vacada con reses del conde de Vistahermosa, logrando toros fuertes y bellos, bien armados. De aquí, descienden varias ganaderías importantes como la del duque de Veragua, la de Concha y Sierra y la de Trespalacios. Esta casta sufrió cruces con Vistahermosa por lo que hoy en día se pueden encontrar en las ganaderías de Tomás Prieto de la Cal, Concha y Sierra y principalmente en la portuguesa Fernando Palha.

 

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